viernes, 31 de mayo de 2013

Y llueve, llueve, llueve...

Un día sí y al otro también. Miramos al cielo intentando atisbar un matiz azul sin conseguirlo. Gris plomizo, viento, frío, lluvia y hasta granizo. El mar enfurecido, como si fuera noviembre.
Pareciera que hubiéramos pasado del invierno al otoño, saltando la primavera. La memoria nos juega malas pasadas, pues recordamos algunos días de sol y hasta calorcito, hace algunas semanas. Es tal la opresión del gris, y no poder librarnos de las prendas del invierno ni del chubasquero, que nos entra el bajón.
Y sin embargo podemos comprobar cómo estamos llegando a los días más largos del año, y las plantas lo demuestran intentado crecer todo lo que pueden, florecer y fructificar. Advenedizos pegajosos como las babosas y caracoles hacen su agosto en mayo, aprovechando el mar de humedad y devorando con deleite las mejores hojas de las hostas y otras plantas tiernas.

Paciencia. Quizás mañana, que comienza el mes de junio, o pasado, comience a lucir el sol y el verano asome su nariz... ¡Esperamos ansiosos! :-)

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